Durante varios años estuvimos considerando la idea de vender La Cueva. A medida que nos hacíamos
mayores y nos faltaba energía, limpiar y cuidar cuatro casas de alquiler se volvía cada vez más tedioso.
Muchos interesados vieron la propiedad; a todos les gustó, pero nadie quería comprarla, hasta el octubre
24. Una pareja holandesa se enamoró de ella y presentó una oferta en noviembre 24. Acordamos un precio
y firmamos un precontrato, acordando la firma final en el marzo 25.
Eso nos dio tiempo suficiente para poner todos los papeles en orden y hacernos a la idea de que pronto
nos quedaríamos sin La Cueva.
El 11 de marzo 25 firmamos la escritura y La Cueva tenía nuevos dueños. Nos alegramos y entristecimos
a la vez. Ahora nos quedaban El Garzopo y La Rueda en Órgiva y el nuevo El Naranjo en Villanueva de la
Vera.
